sábado, 23 de octubre de 2010

EPOCA DESCARRIADA

«La cultura no es un lujo que podamos permitirnos sólo en las épocas faustas. Su misión es formular las preguntas esenciales. ¿Quiénes somos? ¿Dónde vamos? ¿Qué pretendemos construir? ¿Qué sociedad? ¿Qué civilización? ¿Y basadas en qué valores? ¿Cómo usar los recursos gigantescos que nos brinda la ciencia? ¿Cómo convertirlos en herramientas de libertad y no de servidumbre?

Este papel de la cultura es aún más crucial en épocas descarriadas. Y la nuestra es una época descarriada. Si nos descuidamos, este siglo recién empezado será un siglo de retroceso ético; lo digo con pena, pero no lo digo a la ligera. Será un siglo de progresos científicos y tecnológicos, no cabe duda. Pero será también un siglo de retroceso ético.

Se recrudecen las afirmaciones identitarias, violentas en muchísimas ocasiones y, en muchísimas ocasiones, retrógradas; se debilita la solidaridad entre naciones y dentro de las naciones; pierde fuelle el sueño europeo; se erosionan los valores democráticos; se recurre con excesiva frecuencia a las operaciones militares y a los estados de excepción… Abundan los síntomas.»

Parte del discurso (pdf) de Amin Maalouf, escrito libanés, ayer en Oviedo. Vale la pena leerlo y releerlo unas cuantas veces; recomiéndalo.

LA FRASE DEL DÍA


APORTACIONES DE UNA COMPAÑERA DEL FORO.

CONCLUSIÓN DE UN SABIO ANÓNIMO:

'Como la velocidad de la luz es mayor que la del sonido; ciertas personas parecen brillantes, antes de que escuchemos las tonterias que dicen.'

¿LE SUENA A ALGÚN PERSONAJE ESTE PERFIL?

UNA APORTACION DE MARÍA MUY BUENA


Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) es un profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual

Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja ") dice en su artículo:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos.
Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:
"y a mí, qué me importa?!"
Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.
Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? Si no se lo podían imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".
Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:
que sepan distinguir el bien del mal,
que no digan que todo vale,
que piensen en los demás,
que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar.

Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro: los padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo,
que las cosas ya no son como antes,
que el padre y la madre llegan cansados a casa,
que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva,
que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.
Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
Leopoldo Abadía.

P. D .
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

jueves, 9 de septiembre de 2010

MAS INFORMACION SOBRE EL INCENDIO

Os recomendamos entrar en youtube en donde hay varios videos cortos filmados la noche del 8 de septiembre.

EL INCENDIO





Como las imágenes hablan por sí solas, vamos a incorporar algunas fotos tomadas esta misma mañana de la zona incendiada. Afortunadamente no han habido víctimas humanas y no se extendió todo lo que podría haberse extendido. ¿Milagro? En efecto, el que producen los recursos aplicados. El Plan INFOMUR creemos que está funcionando.

sábado, 4 de septiembre de 2010

¡MENUDOS RUIDOS!

Artículo publicado la pasada semana en El Noroeste




Supongo que habrán personas que duerman como marmotas, otras que se pongan tapones en los oídos para descansar, otras que tengan un nivel de audición reducido…vaya, muchos tipos de seres humanos ante los sonidos habituales.
No me las he dado nunca de ser extremadamente sensible de oído. Me crié bajo la torre del reloj que sonaba cada hora y nunca me molestó. Quizás es que el vivir en un pueblo me había acostumbrado a que los que más percibía por las mañanas eran las avecillas que me decían que había salido el astro rey. Bajo la ventana de mi dormitorio pasaban las mujeres que iban a hacer su compra y comentaban con la vecina cosas cotidianas, los trabajadores con sus meriendas, algún animal doméstico que emitía su señal propia. Pasamos luego a los coches que se ponían en marcha pero que enseguida dejaban extinguir su rrr característico.
Y aparecieron las motos.¡ Horror!. Esos escapes libres que nadie controla y que nos ponen la adrenalina a tope sin que podamos hacer nada. Nos sentimos impotentes y, aunque las ordenanzas y las normas lo prohíben, como en tantas otras situaciones reguladas por leyes en nuestro país, todos los responsables miran para otro lado. Todo lo más es aquello de comentar que como son jóvenes hay que entenderlo. Algunas fuimos también jóvenes y todo lo más que molestamos fue con alguna cancioncilla en grupo pero no mucho más allá de las doce de la noche y en fiestas señaladas.
Llegado este punto y cuando ya creíamos que la cosa quedaba ahí, mire usted por donde nuestros munícipes, muy ufanos en eso de mantener limpia la ciudad -cosa que les agradecemos sobremanera,- van y nos obsequian con unos aparatejos la mar de prácticos ellos: la barredora y lo que nosotros llamamos la “sopladora”. Buenos inventos para conseguir dos objetivos, limpiar bien nuestras calles y conseguirlo con un trabajo menos duro para las personas que se ocupan de tan noble labor.
Hasta aquí todo va sobre ruedas, sobre todo la barredora. Pero amigos, los inventores de estos artilugios no han sabido, o a nosotros no nos consta, eliminar un efecto grave. Producen un ruido ensordecedor. A veces pienso que debajo de mi cama me han puesto un trailer en marcha. Y no digamos la “sopladora”. Tengo la sensación de que están talando todos los árboles de la Selva Virgen. Y gravísimo es que tales ruidos se producen a partir de las cinco de la mañana. Como si la ciudadanía fuera víctima de una diana no florida sino atronadora, que llamase a filas a un regimiento que hay que poner a hacer instrucción quieran o no quieran.
Dura esto algo así como cuarenta y cinco minutos. Luego se marca a otra zona y lo escuchas a lo lejos. Bueno, puedes volver a dormirte, pero ya el dolor de cabeza y la sensación de no haber seguido un ritmo habitual de sueño no hay quien te la quite.
No estaría mal que aquellos que tienen la obligación de hacer efectiva la normativa sobre ruidos, pusieran en marcha un decibelímetro que midiera si el nivel es adecuado y si se ajusta a los límites establecidos para esos horarios. Yo les recomendaría que mirasen diversas normativas: Directiva 2002/49 del Parlamento Europeo, Ley 37/2003 sobre actividades molestas y aparatos ruidosos, conocida por Ley del ruido, Decreto de la CARM 48/1998 de Protección del Medio Ambiente frente al ruido y finalmente nuestra propia ordenanza municipal aprobada en Pleno el 24 de abril de 1997.
Conste que no se trata de que no usen los recursos que facilitan el trabajo, pero hay que procurar conjugar intereses, prevaleciendo desde luego el de los y las ciudadanas que reclaman, como es lógico, el derecho a una vida tranquila y apacible, sin que su salud se vea afectada. Podrían, por ejemplo, cambiar los horarios, y en lugar de ponerlas en marcha a horas tan intempestivas, hacerlo a la hora normal en que comienza la actividad urbana. Más soluciones sería dotarlas de silenciadores… No sé, es cuestión de que el tema se estudie, y a ser posible se debata con el vecindario, que, a fin de cuentas es tanto el que paga con sus impuestos los servicios como también el beneficiario o perjudicado de su buen o mal funcionamiento.
Son muchas las personas que en Calasparra se quejan de estas cosas, pero ellas si que se ponen el silenciador y se limitan a comentar en las esquinas, bares y tertulias estos temas. ¿Para cuándo seremos capaces de no tener rubor ni miedo a decirlas en los medios y en las instituciones?

Ángeles Trujillo.- Forma parte del Foro Ciudadano de la Región de Murcia

martes, 24 de agosto de 2010

TRANSPARENCIA


Nos parece interesante el artículo de un amigo, Pedro J.Navarro, sobre la nueva ley que se va a debatir referida a este tema y por eso lo incorporamos a este blog.

Un paso para la transparencia de las AdministracionesPublicado en Agosto 16th, 2010 por Pedro José
Con casi seis años de retraso, y en el ecuador de este mes de agosto, hoy hemos conocido que por fin el Consejo de Ministros va a tramitar el próximo viernes el anteproyecto de Ley de Transparencia y Acceso de los Ciudadanos a la Información Pública. Anteproyecto que reconoce el derecho a saber de los ciudadanos frente a las administraciones públicas (central, autonómica y local) e incluso ante las empresas concesionarias de servicios públicos. Será la primera vez que en España se regula el acceso a toda la información “elaborada o adquirida por los poderes públicos en el ejercicio de sus funciones y que obre en su poder”.
El tema de la transparencia de la acción de los Gobiernos y sus administraciones viene de lejos, incluso algunos autores -como el periodista y profesor Juan Luis Manfredi- han denunciado recientemente que España ha presidido el semestre europeo con la anomalía de ser el único país grande de la UE que carece de una ley de acceso y de transparencia de la Administración Pública. De ahí el deseo de que el Gobierno cumpliera su promesa electoral desde 2004 y aprobase dicha ley antes de que finalice la legislatura. Además de darle el visto bueno a esta iniciativa en la legislación de acceso a la información, le toca al Ejecutivo impulsar el reglamento, la cultura de la transparencia, la disposición de los archivos, el gobierno abierto, la formación de los empleados públicos y el uso de las tecnologías.
Precisamente, coincido con Manfredi en que la cultura de la transparencia consiste no únicamente en la puesta a disposición del público de datos, sino en la organización de la documentación y su catalogación, la eliminación de la arbitrariedad y la obligación de destinar recursos humanos y económicos. Es un trabajo arduo, pero puede servir de ancla para recuperar la credibilidad de los partidos políticos y los Gobiernos en todos los niveles. Ante el auge de la corrupción, el nepotismo y la decadencia de algunas organizaciones sociopolíticas, no está de más recordar el aforismo de Louis Brandeis, juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos entre 1916 y 1939: la transparencia es el mejor de los desinfectantes (”Sunlight is said to be the best of disinfectants”). Frente a la extensión de la manía de la rueda de prensa sin preguntas de periodistas, hace falta lo contrario. Hay que ejercer el derecho a preguntar, tener el acceso a las fuentes directas e insistir hasta que se responda por aquello que se ha preguntado.
Como periodista he experimentado en numerosas ocasiones las dificultades que entraña el acceso a esas fuentes de información que, en teoría, son públicas, pero que los diferentes poderes instalados en las Administraciones los consideran de su propiedad y muestran continuamente sus recelos para hacerlos llegar al gran público. No digamos cuando es la oposición política la que desea acceder a ‘información sensible’ que pone en alerta a quien detenta el poder. Eso también lo he vivido en el mundo de la política, durante los casi dos años en los que trabajé en el Grupo Parlamentario Socialista de la Asamblea Regional de Murcia.
Por ello, en estos tiempos de desafección ciudadana ante la política, iniciativas como la que se va a poner en marcha deberían de ser algo habituales para intentar encontrar formas para generar un servicio desde la Administración Pública que pueda solventar nuestros problemas y, por supuesto, aumentar nuestra calidad de vida.
Y para que nuestros gobiernos y administraciones sean abiertas no basta con que sean sólo transparentes, no es suficiente con que publiquen la información, sino que hay que hacerlo de una manera estructurada y que pueda ser reutilizada. Se trataría de compartir datos con un estándar para que cualquiera pueda generar servicios que ofrezcan más información y que pueda ser utilizada tanto para aportar como para fiscalizar la acción de gobierno.
El desafío de la transparencia informativa es una cuestión va a empezar a debatirse entre el gran público. Además de aprobar una legislación avanzada, que aproveche el conocimiento adquirido por los países del entorno para legislar el acceso, los medios electrónicos y los reglamentos correspondientes, conviene reformar las leyes de archivo de la Administración y la de secretos oficiales. Como afirma Juan Luis Manfredi, “la lucha contra la corrupción, la recuperación de la credibilidad del Gobierno y el abono de la esfera pública pasan necesariamente por la rendición de cuentas, el ejercicio del buen periodismo y la mejora de la calidad de la democracia”.